Paul Ehrlich
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Paul Ehrlich (n. Strehlen, Silesia (hoy Strzelin, Polonia), 14 de marzo de 1854 - Hamburgo, 20 de agosto de 1915), fue un eminente bacteriólogo alemán, premio Nobel de Medicina en 1908.
Estudió en la Universidad de Breslau (hoy Wroclaw, Polonia) y más tarde en la de Estrasburgo, Friburgo de Brisgovia y Leipzig, donde acabó sus estudios, doctorándose en 1878 con una tesis sobre la teorÃa y práctica de la tinción histológica. A él se debe la demostración de la existencia de la barrera hematoencefálica al tintar con anilina la sangre de un ratón y demostrar que esta sustancia no tintaba el cerebro.
Comenzó a trabajar de ayudante en la clÃnica de la Universidad de BerlÃn, siendo nombrado profesor auxiliar de la misma en 1889 y al año siguiente catedrático de medicina interna. Fue director del Hospital de la Caridad, en BerlÃn, donde impulsó el campo de la hematologÃa, desarrollando métodos para la detección y diferenciación de diversas enfermedades de la sangre.
En 1896 fue nombrado director del Real Instituto Prusiano de Investigaciones y Ensayos de Sueros, donde desarrolló diversos métodos de tinción de los tejidos con anilina para estudiar las reacciones microquÃmicas de las toxinas. Una de sus mayores innovaciones consistió en el uso de diferentes tintes (azules de metileno y de indofenol) como tintes selectivos para diferentes tipos de células. En este sentido, fue el primero en investigar las vÃas del sistema nervioso, inyectando azul de metileno en las venas de conejos vivos, obteniendo extraordinarios resultados experimentales al tratar con un derivado azoico a animales que sufrÃan la enfermedad del sueño. En 1904 curó un ratón infectado de tripanosomiasis, inyectándole en la corriente sanguÃnea el colorante hoy conocido como rojo de trÃpano.
Su principal contribución a la medicina fue la teorÃa de la inmunidad de cadena lateral, que establecÃa la base quÃmica para la especificidad de la respuesta inmunológica y que explica cómo los receptores de la parte externa de las células se combinan con toxinas para producir cuerpos inmunes capaces de combatir la enfermedad. Su teorÃa era que las células tienen en su superficie moléculas receptoras especÃficas (cadenas laterales) que sólo se unen a determinados grupos quÃmicos de las moléculas de toxina; si las células sobreviven a esta unión, se produce un excedente de cadenas laterales, algunas de las cuales son liberadas a la sangre en forma de antitoxinas circulantes (lo que hoy llamamos anticuerpos).
También hizo importantes aportaciones en el campo de la quimioterapia, que incluyen el descubrimiento -en 1901- del 606 (por ser fruto de 606 experimentos), la que él mismo llamó bala mágica o salvarsán (arsfenamina), una preparación de arsénico orgánico empleada en el tratamiento de la sÃfilis y de la fiebre recurrente, y del neosalvarsán (neoarsfenamina). El neosalvarsán fue conocido durante mucho tiempo como «Ehrlich 914» por tratarse del 914º compuesto preparado por Ehrlich y su ayudante para combatir esas enfermedades.
Ehrlich llamaba «balas mágicas» a estos preparados, ya que eran los primeros compuestos sintetizados que se usaban en la curación de las enfermedades infecciosas causadas por protozoos y otros animales unicelulares.
En 1908 compartió el Premio Nobel de FisiologÃa y Medicina con el bacteriólogo ruso Ilya Mechnikov en reconocimiento al trabajo de ambos en el terreno de la quÃmica inmunológica.